“Metés el estopor en el eje, le das vuelta despacito para soltar el trinquete y así bajar la compuerta.” Este tipo de instrucciones solo la entienden los fanáticos de los barcos de canal, quienes deben abrir y cerrar cada esclusa. Pero ¿qué es una esclusa y para qué sirve? Y, sobre todo, ¿por qué hay gente que navega por canales en vez de viajar en avión?
Los canales y la Revolución Industrial
Para comprender el advenimiento del sistema de canales en el Reino Unido, debemos estudiar el proceso de la Revolución Industrial. Esta comenzó a mediados del siglo 18, cuando el estado imperial y el poderío industrial impulsaron el crecimiento económico británico a partir de 17501.
Hacia la década de 1880, el Reino Unido producía más carbón, arrabio2 y acero que el resto de Europa. Esto contribuyó al crecimiento de la industria naviera porque era más eficiente transportar grandes volúmenes de material por agua que por tierra. Sin embargo, no todos los ríos eran navegables. Incluso, en algunos, molinos y presas obstaculizaban la navegación.
La respuesta a estos problemas fue la construcción de canales. El pico de esta actividad se registró entre 1770 y 1790. Canales como el de Staffordshire y Worcestershire, conectados con el rio Severn y su salida al mar, eran una opción barata para transportar hierro y carbón.
Según los historiadores Black y MacRaild1, los canales fueron un elemento crucial en el proceso de cambio económico. Los empresarios construyeron las entradas a las minas de carbón, fábricas y muelles lo mas cerca posible de los canales para facilitar el transporte de productos. Otra ventaja de los canales era que en invierno muchos caminos se tornaban impasables. A menos que el agua se congelara, los canales servían todo el año.
El historiador Eric J. Evans3 plantea que los canales fueron un elemento central del éxito de la Revolución Industrial. Este depende de la creación y provisión de un mercado masivo. Los canales redujeron los costos del transporte, bajando así los precios de productos de consumo masivo como el carbón.
Hacia la década de 1820, había unos 6.400 kilómetros de vías navegables en Gran Bretaña. Los canales conectaban los ríos Mersey, Severn, Trent y Támesis. Esta “fiebre de los canales” tuvo un impacto positivo en la industria de la construcción, ya que aumentó la demanda de albañiles, ladrillos y hierro.

Caminos de sirga
Al principio, yuntas de hombres o de caballos arrastraban las barcazas corriente arriba o con viento en contra. Caminaban sobre la margen del rio, donde había barro. Imaginen el esfuerzo.
A fines del siglo 18, algunas empresas comenzaron a construir caminos de ladrillos a lo largo de los canales. Estos caminos eran del tamaño adecuado para los caballos, que tiraban de los botes por medio de una sirga, o cabo grueso. Hoy en día, esos caminos se utilizan para caminar, correr o andar en bicicleta.
¿Qué es una esclusa?
Según la RAE, una esclusa es un compartimento, con puertas de entrada y salida, que se construye en un canal de navegación para que los barcos puedan pasar de un tramo a otro de diferente nivel, para lo cual se llena de agua o se vacía el espacio comprendido entre dichas puertas.
Son necesarias porque el nivel del agua varía entre ríos y canales.
Nunca hice una boating holiday, o pasar las vacaciones en un bote, ni siquiera por el fin de semana. Sin embargo, tuve la suerte de ver una esclusa en acción de pura casualidad. Ese día había ido a Guildford. Después de comer y hacer unas compras, fui a pasear por el rio Wey y justo pasé cuando estaban operando la esclusa de Millmead.
¿Por qué hay una esclusa en Guildford? Construido entre 1651 y 1653, el River Wey Navigation (canal) es uno de los más antiguos del país. Al conectar Guilford con Londres, era una vía rápida y barata de transportar lana a la capital. La producción de lana era la industria mas importante de la zona es ese momento. Los meandros del rio lo hacían innavegable y las esclusas hacían el camino más directo al saltar tramos del rio.
¿Cómo funciona una esclusa?
A medida que me acercaba a la esclusa, pude ver a un bote, narrow boat adecuado al tamaño de los canales, esperado detrás de la esclusa cerrada. Un hombre y una mujer, uno a cada lado del canal, estaban por abrirla. Me quedé a ver y pedí permiso para filmar. Si bien me pareció muy interesante, prefiero que lo haga otro. Hay que hacer mucha fuerza.
- Meter el estopor en el eje, le das vuelta despacito para soltar el trinquete y así bajar la compuerta
- Para abrirla, apoyarse en el extremo pintado de blanco y empujar con cuidado.
- El bote entra en la cámara, cuidando que quede delante de las marcas del fondo.
- Cerrar la compuerta detrás del bote y bajar la puerta
- Accionar la otra Puerta con el estopor.
- Abrir la compuerta hasta la mitad. Dejar que entre el agua.
- Una vez que el agua comienza a entras más lentamente, abrir la puerta para que suba el nivel del agua.
- Cuando el nivel de agua dentro de la cámara alcanzo el del rio, abrir la puerta para que el bote pueda salir.
- Cerrar la compuerta.
Los canales hoy en día
Para algunos, narrowboating es un estilo de vida. Viven todo el año en botes acondicionados como hogares mientras se desplazan por la red de canales. En invierno también. Los botes tienen aislación conta el frio y calefacción central a diésel. Si quieren, pueden pasar el invierno en una marina.
Otros prefieren alquilar un narrowboat por una semana o un fin de semana, como la gente que vi en Guildford. Pueden para donde quieran. Sin embargo, tiene que seguir viaje a los 14 días.
No creo que sea un estilo de vida que elegiría para mí. Si bien prefiero estar en tierra firme, me encantaría ver Gran Bretaña desde la perspectiva de un bote. Me parece que se pueden visitar lugares difíciles de acceder en auto. También tenés la libertad de ir y venir sin necesidad de preocuparte por transporte y alojamiento. ¡Tenés dos en uno!
1 J. Black and D. MacRaild, Nineteenth-Century Britain, Palgrave Macmillan, 2003.
2 RAE: m. Metal fundido obtenido en el alto horno por reducción del mineral de hierro
3 Eric J. Evans, The Forging of the Modern State: Early Industrial Britain 1783-1870, 3rd ed., Longman, 2001
