Uncategorized

El payaso triste

En el cuarto de los chicos, cuando éramos muy chicos, había un cuadro de un payaso pintado con colores brillantes sobre terciopelo negro. Una lágrima le caía por la mejilla. Un payaso triste.

Su mirada penetrante parece seguirme por todos los rincones del cuarto, que no es muy grande. El payaso cuelga de la pared opuesta a mi cama. Imposible no verlo antes de dormir. Y al despertar. Pero no importa porque la luz del día disuelve los temores nocturnos.

Mamá nos manda la cama. Mañana hay que madrugar para ir al colegio. No quiero mirar el cuadro. Sin embargo, mi mirada se desliza involuntariamente hacia ese retrato magnético. No quiro cerrar los ojos porque sé que el payado va a seguir estando ahí cuando los abra. Mirándome, triste y aterrador.

Leave a Reply * Deja un comentario

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.